martes, 3 de noviembre de 2009

Estimulantes del Sistema Nervioso Central (SNC)

La cocaína y las anfetaminas son el primer subgrupo de esta categoría; también se le conoce como la clase de los estimulantes mayores.
La cocaína se extrae de las hojas de un arbusto originario de Sudamérica, el Erythoxylum coca. Entre sus muchos efectos, es un anestésico local, y como tal se utilizó hasta que fue desplazado por fármacos menos peligrosos. Produce un elevadísimo grado de dependencia psicológica con poca dependencia física. Sus propiedades farmacocinéticas la convierten en una sustancia de fácil abuso. En la actualidad se tienen formas químicamente puras y vías de administración muy eficientes. Los efectos empiezan a sentirse casi inmediatamente después de una inhalación o de una administración intravenosa.

La experimentación animal con este fármaco ha arrojado datos sorprendentes. Se han entrenado animales (roedores, principalmente) para recibir una dosis de cocaína como resultado del despliegue de una conducta, apretar una palanca, por ejemplo. En condiciones de libre acceso al fármaco, los animales se auto administran la droga compulsivamente.

Presentan períodos en los que lo único que hacen es apretar la palanca para conseguir la droga sin atender sus necesidades más básicas como la alimentación. Después suspenden toda actividad para dedicarse por completo a la búsqueda de la droga. Todos los animales que, en condiciones experimentales, tienen acceso ilimitado a la droga, se la auto administran hasta que mueren.
Las anfetaminas se sintetizaron en la década del '30 como sustitutos de la efedrina y de la adrenalina, para ser utilizadas como descongestionantes nasales por inhalación. En la actualidad son utilizadas por personas que tienen que someterse a jornadas de trabajo excesivamente largas, para bajar de peso o como psicoestimulantes. Sus efectos iniciales son la elevación del estado de ánimo, disminución de la sensación de fatiga y disminución del apetito. Producen tolerancia importante.

Durante la intoxicación con los estimulantes mayores del SNC puede incrementarse la agresividad, acompañada de una sensación de mayor fuerza muscular, de delirios paranoides y de alucinaciones visuales y auditivas, lo que puede convertir a los intoxicados en sujetos peligrosos para sí mismos y para los demás. La experiencia indica que el mayor riesgo asociado al consumo de estas drogas se debe al alto precio, en todos sentidos, que los usuarios son capaces de pagar por obtenerlas.

El segundo subgrupo de los estimulantes del SNC está constituido por la nicotina y la cafeína, considerados como enervantes débiles.

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